INICIO LEYENDAS HISTORIAS MITOS

Reto en el panteón


Cuenta la leyenda, que esto sucedió en la ciudad de Guanajuato, México, a principios del siglo XX. En cierta ocasión, un grupo de jóvenes amigos hicieron una apuesta; el que se sintiera más “hombre”, entraría al cementerio del lugar a las 12 de la noche, dejando una señal que los demás comprobarían al día siguiente.

Esta vez, la suerte sería la que decidiría, “el que pierda será el que entre”. Así que con una moneda se decidió esta situación. Fue así que tocó a un joven llamado Luis realizar esta osadía. Posteriormente, el grupo de amigos se encaminó hacia el panteón.

Obras de Aurora Reyes Freepik


Aunque en el fondo era algo cobarde y en esta ocasión sentía temor de un modo particular, tuvo que disimularlo.

Precisamente fue un 2 de noviembre, consagrado a los difuntos, cuando se concibió esta sacrílega idea de visitar el sitio funerario. Cabe señalar, que en aquel entonces, se usaba en lugar de abrigo, una amplia capa de estilo español.

El grupo se presentó a las puertas del cementerio. El perdedor del “volado”, como seña convenida, clavaría una estaca en alguna tumba de las que estuvieran al fondo, pues así atravesaría totalmente el camposanto.

Sin remedio, Luis tenía que entrar. El ánimo le sobrecogía. Apenas se sintió un tanto alejado de los demás, empezó a silbar una tonada cualquiera, la que primero vino a su mente. Así distraía la imaginación y ayudaba a controlar sus nervios.

Llegó por fin a la última hilera de tumbas, cerca del hipogeo (sepulcro) que contiene a las momias. En una mano una estaca y en otra una piedra que le serviría de martillo. Se dispuso a cumplir su atrevida e irrespetuosa misión.

Colocó la estaca sobre el suelo y con la piedra le dio varios golpes. Sus piernas temblaban y en su cerebro se agolpaba la sangre. El corazón latía con más frecuencia y una fría transpiración le bajaba por la espalda.

Terminó de clavar y ya se disponía a regresar, cuando sintió que por detrás de él alguien le retenía con gran fuerza.

En vano pasó el tiempo. Luis no regresaba. Sus amigos no se atrevieron a indagar lo que había ocurrido y, a pesar de sentirse en extremo apesadumbrados, sin proferir palabra regresaron a sus hogares.

Al día siguiente el camposantero encontró muerto al joven Luis, con un faldón de la capa clavada sobre el suelo.


Fuente: Casa Valadez






También te puede interesar:

Obras de Aurora Reyes

Obras de Aurora Reyes

Reto en el panteón

Cementerio

El triángulo de Las Bermudas

El triángulo de Las Bermudas

El chalequero, asesino serial

El Chalequero

La leyenda del charro negro

La leyenda del charro negro

Fechas para poner ofrendas

Fechas para poner ofrendas

Quién fue Joaquín Murrieta

El Chalequero

Leyenda de la ensabanada

Leyenda de la ensabanada